Mi historia no empieza en una facultad.
Empieza en mi propia piel.
De bebé fui lo que los médicos llamaban un “Bebé Escarlata”:
Mi cuerpo entero era un mapa de inflamación, picor y noches sin dormir.
Y crecí escuchando siempre lo mismo:
“Es genético.”
“Es crónico.”
“Lo tendrás toda la vida.”
“Tendrás que depender de corticoides y cremas.”
Y yo lo acepté.
Me lo creí.
Y mis padres también.
“Si eres madre o padre de un niño con dermatitis, probablemente esas frases te suenen. Yo las viví en mi propia piel durante más de 30 años." |
Pero la dermatitis no fue la única vez que me dijeron que tenía que resignarme.
En la adolescencia llegó otra sentencia. El deporte era parte de quien yo era, y una lesión grave lo puso todo en riesgo. Los médicos fueron igual de tajantes:
“No tiene cura.”
“Es para siempre.”
"No podrás volver a hacer deporte." |
Otra vez hice lo mismo:
Lo acepté.
Me lo creí.
Y para mí fue devastador.
Pero esta vez esa frustración se convirtió en un motor. Empecé a hacerme una pregunta que ya no me abandonaría:
¿Y si "para siempre" no fuera verdad? |
La búsqueda de la pieza que faltaba
Estudié Fisioterapia para entender el cuerpo por dentro.
Hice mi trabajo final sobre mi propia lesión
—siete años de dolor constante—
y mejoré…
pero solo hasta un límite.
Ese límite lo rompí cuando descubrí la Osteopatía.
Cada disciplina ampliaba mi visión de la salud:
me daba una pieza nueva,
pero también nuevas preguntas.
Me formé en medicina china,
psicoterapia emocional,
nutrición viva,
entrenamiento funcional…
Cada formación aportaba algo,
pero todavía faltaba lo más importante:
"La conexión entre todas ellas." |
Donde todo encajó
El día que descubrí la PNI Clínica (PsicoNeuroInmunología),
todas las piezas encajaron.
Esa ciencia explica la conexión entre el intestino,
el sistema inmune, el cerebro y la piel.
Por primera vez pude mirar mi propia historia de otra forma:
mi piel no estaba simplemente "enferma".
Había que entender todos los sistemas que influyen en la piel.
Tuve la suerte de formarme y trabajar en Regenera,
uno de los centros de referencia en España,
donde fui mentorizado por sus fundadores.
Aprendí muchísimo, y sigo estudiando cada año, porque soy un investigador incansable y
para mí aprender no termina nunca. |
Lo que me enseñó mi propia piel
Durante un tiempo dije adiós a mi dermatitis.
Pero volvió.
Y esta vez no era cuestión de hábitos: era el estrés.
Ocurrió una situación concreta en mi vida en la que
mi sistema nervioso se sintió en peligro.
Cuando calmé mi sistema nervioso, mi piel volvió a la normalidad
—sin cambiar la dieta,
sin suplementos.
Ese día entendí lo que hoy es el centro de mi trabajo:
la piel no solo puede brotar por la alimentación; también responde a cómo interpretas lo que te pasa en la vida… y a cómo te sientes. |
Ser padre lo cambió todo
Cuando me convertí en padre, mi misión se volvió cristalina:
que ningún niño tenga que crecer con la etiqueta de "crónico" que a mí me pusieron.
Así nació SAVIA SALUD. No es solo una clínica online:
es el lugar donde destilo todo lo que aprendo, año tras año
—como la savia del árbol—
y lo comparto con las familias que quieren entender la salud de sus hijos desde la raíz.
De ahí nacieron Adiós Dermatitis y la Tribu SAVIA,
una comunidad de personas que quieren cuidarse de verdad.
No trato síntomas.
Investigo sistemas hasta encontrar la raíz que mantiene al cuerpo en alerta.
Miro la microbiota, la alimentación, los tóxicos…
y también exploro cómo se siente tu cuerpo (con focusing),
tus relaciones y tu sistema familiar (sistémica familiar).
Porque así fue como dije adiós a la dermatitis…
y lo han hecho las personas que he acompañado.
Mi misión es devolver la paz al cuerpo, al hogar y a la familia.
Y que ningún niño crezca creyendo que su piel es una condena,
cuando la respuesta puede estar esperando
en su propia biología… y en su biografía.
Cuando la salud vuelve, empieza otra etapa:
vivir con más energía, cuidar tu vitalidad
y poder disfrutar en familia de más años de calidad.
Para blindar la salud de toda la familia, está SAVIA Longevidad,
para vivir con más salud, más felicidad y más paz.
Y si sientes la llamada de aprender mi método para acompañar a otras personas,
ahí está SAVIA Profesionales: mi legado,
para que este mensaje llegue mucho más lejos de donde yo puedo llegar solo.
Porque, al final, todo esto nació de una misma idea:
que nadie tenga que resignarse a una etiqueta.
HÉCTOR SANTOS VIVES
Investigador de la Raíz | Especialista en PsicoNeuroInmunología Clínica | Experto en Dermatitis Atópica
Apasionado de la salud, las artes marciales y la música (piano y violín 🎻)
«Financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU. Sin embargo, los puntos de vista y las opiniones expresadas son únicamente los del autor o autores y no reflejan necesariamente los de la Unión Europea o la Comisión Europea. Ni la Unión Europea ni la Comisión Europea pueden ser consideradas responsables de las mismas»